Cumplidos los objetivos del 2017

Cerramos el año con más de 250 miembros.

Gracias al impulso de las instituciones, tanto a nivel nacional como europeo, y la transposición de normativas, hacen del Gestor Energético el profesional clave que posibilita el cambio de modelo en el uso de la energía a corto, medio y largo plazo.

Es necesario un cambio cultural respecto a la energía que promueva un nuevo modelo basado en la generación energética sostenible y en un consumo más eficiente y responsable.

 De la necesidad a la normativa. De la normativa a la oportunidad.

El coste energético se presenta como uno de los gastos principales de la mayoría de empresas y entidades. Para permitir un crecimiento de las organizaciones sin ver mermada su capacidad productiva, se hace necesaria una gestión adecuada de los consumos energéticos.

El ahorro económico y la reducción del impacto medioambiental están generando decisivas medidas políticas y legales en pro de la Eficiencia Energética.

El Gestor Energético especializado es una de las figuras más demandadas por el mercado laboral actual, ya sea en forma de empleo directo o emprendimiento por cuenta propia. Las entidades inversoras en proyectos de eficiencia energética solicitan personal capacitado para detectar deficiencias energéticas en instalaciones y su consecuente planificación para obtener soluciones que tengan por consecuencia una Eficiencia Energética garantizada, necesitándose posteriormente, a quien gestione las medidas implantadas a medio y largo plazo.

Un nicho en el mercado laboral actual, con buen presente y mejor futuro.

Es necesario un cambio de comportamiento energético que permita un desarrollo sostenible y competitivo a las empresas. El sector energético debe ser considerado en cualquier planteamiento estratégico y la eficiencia energética un parámetro de competitividad en cualquier sector económico.

 La energía económica y limpia es la base de todas las actividades empresariales. Las estrategias se basan en el ahorro de consumo de combustibles fósiles y la reducción de la dependencia de importación de recursos. La mejora energética se observa como beneficio económico y aumento de la competitividad.

 Los edificios (existentes y nuevos) son el foco principal de las nuevas políticas europeas. En la última década se ha desarrollado un marco normativo extenso alrededor de la eficiencia energética en edificios en la UE.  La Directiva de eficiencia energética de los edificios (EPBD), así como la Directiva sobre eficiencia energética (EED), promueven la incorporación de mejoras energéticas tanto en edificios existentes (rehabilitación energética) como en las nuevas construcciones del 2020. Las políticas intensifican sus objetivos de ahorro energético induciendo modelos de consumo casi cero.

 

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