La verdad sobre la “Pobreza energética”

La Federación nacional de gestores energéticos (FENAGE) en colaboración con APADGE pone en marcha un estudio para determinar el grado de “pobreza energética” en Euskadi.

La Federación nacional de gestores energéticos (FENAGE) en colaboración con APADGE pone en marcha un estudio para determinar el grado de “pobreza energética” en Euskadi.

Se acaba de iniciar un estudio detallado sobre la verdadera situación de la supuesta “pobreza energética” en los hogares españoles. Dicho estudio será desarrollado por una consultora externa especializada en consumos y comportamientos energéticos en edificios residenciales y contara con la opinión de otros actores relevantes como los administradores de fincas o las entidades de gestión de vivienda pública y/o social. 

Frente a la aparición de un nuevo termino que puede recoger o integrar muchas definiciones pero que esconde una realidad distinta a lo que todos podemos entender por “pobreza” es necesario determinar el punto de partida del consumo y coste energético de las familias medias españolas, su grado de importancia en los gastos ordinarios de una familia y las acciones o consecuencias que puede suponer y supone una gestión no adecuada de los recurso.

Conocer las verdaderas causas del problema ayudará sin duda a determinar la o las mejores soluciones que puedan paliar este nuevo escenario. Actuar en aquellos puntos donde realmente es posible y diferenciar.

APADGE participará activamente en el informe realizando un análisis de las situaciones particulares que se dan en el estado y de las diferentes formas de afrontar y entender el problema de la gestión energética en el hogar español.

La presentación del informe está prevista para finales de marzo donde se detallará la evolución de los consumos y costes energéticos de los últimos 5 años, el comportamiento de los usuarios frente al consumo energético, la percepción de las instituciones y la sociedad sobre la eficiencia energética y sobre la llamada “pobreza energética”.

Este informe debe servir a las instituciones y a los gestores energéticos para determinar las posibilidades reales de mejorar el rendimiento de las instalaciones y equipamientos, trasladando a los usuarios su responsabilidad sobre el coste energético y definir las estrategias más adecuadas para reducir la demanda al mínimo posible.

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